Por qué interesa montar una startup

Por qué interesa montar una startup

Aunque tiene algunos inconvenientes, crear una startup en una pequeña ciudad también tiene innegables ventajas que aquí te contamos.

No decides donde naces, pero sí donde inicias tu proyecto. Hay quien lo hace en los grandes núcleos empresariales para aprovechar todo el conocimiento y el talento de cerca. Madrid, Barcelona, Berlín, París o el propio Silicon Valley representan epicentros ambicionados por cualquiera que da el primer paso. Más población lleva a más posibilidades de negocio, a más empresas y, por lógica, a más sinergias, más recursos y más contactos. El valor es innegable.

Esa realidad tiene consecuencias evidentes en el peso de cada territorio y en los recursos. Según los datos aportados por Startupxplore, una compañía que trata de poner en contacto a empresas con potenciales inversores, entre las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona albergan algo más de un millar de compañías de alto crecimiento en España, casi la mitad de las que hay en todo el país. Las comunidades de ambas capitales acumulan seis de cada 10 fondos de inversión y algo más de la mitad de las aceleradoras.

Algunos problemas…

Otros emprendedores deciden arrancar a cientos de kilómetros de esos polos de atracción. Lo hacen por elección o por obligación, pero con el firme propósito de hacer que la distancia no haga el olvido. Los casos de la malagueña Freepik, la mallorquina Habitissimo, la donostiarra Wattio, la pontevedresa Qubitia y la alicantina From The Bench demuestran que es posible conseguirlo, aunque es necesario superar varios obstáculos.

El reclutamiento de personal cualificado. Es la barrera principal que se encuentra un emprendedor que monta una startup en provincias. Para conformar un equipo con necesidades más específicas, llega el problema. “Lograr captar perfiles más sénior, con experiencia anterior y más técnicos es complicado”, explica Martín Caleu, cofundador de Habitissimo.

Dificultar para hacer networking. Un segundo problema, también de importancia, es la distancia con los grandes centros empresariales, lo que puede llevar a una desconexión contraproducente. “Tienes menos capacidad de relacionarte con sectores que sí están en las grandes ciudades”, reconoce Patxi Echeveste, CEO de Wattio. Inversores, competidores, mentores… La distancia no hará sencillo el acceso a todos esos recursos.

…y ciertas ventajas

Sin embargo, muchos de estos emprendedores disfrutan de algunos puntos a favor:

Costes más asequibles. El primero tiene que ver con los costes de producción. Una capital pequeña disfruta de un nivel de vida inferior y eso influye en la cuenta de resultados de la startup. El esfuerzo para contratar a personal no es tan alto, al igual que para abordar el alquiler de la sede. “El coste de la vida es la mitad en Elda que en Barcelona; un programador sénior cobra un 50% menos de lo que cobraría allí”, explica José David Poveda, CEO y fundador de From The Bench.

Retención de talento. Si la distancia es un obstáculo en la construcción de equipos más especializados, para captar talento en los primeros pasos puede convertirse en una gran ventaja. “Es menos competitivo y, por tanto, no tienes que enfrentarte a salarios desor-bitados”, explica el cofundador de Habitissimo. No sólo los costes laborales, sino también los efectos negativos que genera la rotación de personal. “Es muy complicado retener talento; se entra en una puja y, o tienes mucho músculo financiero, o supone un problema”, reconoce el líder de From The Bench.

Posibilidades de expansión. Pero, ni todo es blanco, ni todo negro. Rechazar oportunidades de dar el salto a otros grandes centros empresariales no entra en los planes de estos emprendedores. La gallega Quibitia, enfocada en el segmento de las finanzas y la tecnología, ha abierto una pequeña oficina en un vivero en pleno distrito financiero londinense. O la malagueña Freepik, que ha enviado a su fundador, Alejandro Sánchez, a una residencia de emprendedores en Boston, donde cursará junto a otros directivos andaluces un periodo de formación en la Harvard Extension School.

El futuro no está escrito. Ningún emprendedor puede saber cuál será su próximo destino. Pero quienes decidieron colocar su pica en otros reinos menos poblados defienden su posición. “Puede que acabemos desplazando parte de la dirección y el equipo de ventas a Londres, pero bajo ningún concepto me llevaría la parte de producción”, advierte el fundador de Qubitia. Su historia es el fiel reflejo de que hoy el campo de batalla es global. En esa lucha, la posición importa, pero no es determinante.

Los ingredientes del CEO de provincias

Analizados los inconvenientes y las ventajas, cabe por último reflexionar sobre cuál es el perfil de los CEO que lideran estas startups:

Una agenda al milímetro. Los líderes de la compañía tendrán que multiplicarse. Las distancias con las grandes capitales se deberán suplir con mayor movilidad y, por tanto, mantener una buena organización personal se antoja fundamental.

La maleta, siempre hecha. Todos los CEO de estas startups han de tener los viajes como parte de la rutina. Reuniones presenciales con clientes, con potenciales inversores, con otros emprendedores…

Máxima disposición a delegar. No se trata de un ingrediente exclusivo de quien gestiona una pequeña empresa de provincias. Sin embargo, en este caso, es aún más importante porque las ausencias pueden desembocar en desorganización.

Capacidad para crear un entorno que atraiga talento. Convencer a un profesional cualificado para que se enrole en un proyecto en una capital distinta a Madrid o Barcelona no sólo se logra con el argumento de la calidad de vida. El CEO debe construir un equipo, unas condiciones de trabajo y una organización que sean atractivos.

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